El suelo no es solo tierra: es el capital productivo más silencioso y más esquilmado de la historia agraria argentina. Este 7 de julio, en el Día Nacional de la Conservación del Suelo, la provincia de Entre Ríos se suma a la conmemoración con un mensaje que va más allá del calendario: hay acciones concretas en marcha para frenar el deterioro de un recurso que, una vez perdido, no se recupera en décadas.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Entre Ríos aprovechó la fecha para poner en valor las políticas que impulsa en torno al manejo sustentable del suelo, reconocido como recurso estratégico para la producción agropecuaria provincial. La provincia tiene una matriz productiva fuertemente ligada al campo, y la salud del suelo es, en ese contexto, una variable que no admite descuido.
El deterioro de los suelos agrícolas es uno de los problemas ambientales y productivos más subestimados. La erosión hídrica, la compactación por maquinaria pesada y la pérdida de materia orgánica son amenazas reales para la rentabilidad de largo plazo de cualquier establecimiento agropecuario. Entre Ríos, con su geografía de ondulaciones y lluvias abundantes, es especialmente vulnerable a la erosión si no se aplican prácticas adecuadas de conservación.
Fechas como esta sirven para recordar que el suelo no es un insumo renovable a voluntad, sino un patrimonio que se hereda y se transmite. Las decisiones que se toman hoy en cada lote definen la productividad de las próximas generaciones.