En Colón, la Municipalidad avanza con una obra que pocas veces se ve: una renovación que no destruye lo que tiene adelante. La Plaza Washington está siendo sometida a una puesta en valor integral que respeta su trazado histórico, su vegetación y el patrimonio que la define desde hace décadas.
El proyecto incorpora nuevos senderos y mejoras en la accesibilidad, dos aspectos que suelen quedar relegados en este tipo de intervenciones. La obra también suma un espacio central destinado a actividades recreativas y comunitarias, ampliando el uso del paseo sin alterar su identidad.
Lo que llama la atención es la decisión de no modificar el diseño original. En tiempos donde la renovación urbana suele ser sinónimo de hormigón y uniformidad, preservar el trazado fundacional de una plaza es, cuanto menos, una elección que merece destacarse. El patrimonio no es solo lo que se ve en los museos: también es el árbol que lleva cincuenta años en el mismo lugar, el sendero que generaciones de vecinos recorrieron.
La intervención en la Plaza Washington apunta a devolverle funcionalidad sin borrar memoria. Un equilibrio que no siempre se logra, y que en este caso parece ser el eje rector de la obra que ejecuta la Municipalidad de Colón.