Una noticia dura golpea al sector industrial del norte argentino: la empresa brasileña Dass cerrará definitivamente su planta ubicada en Eldorado, dejando en la calle a 150 trabajadores. El anuncio llega en un momento en que la actividad manufacturera viene acumulando golpes y el escenario económico no ofrece demasiadas salidas a la vista.
La compañía, de origen brasileño y con presencia en varios países de la región, no pudo sostener la operación local. La caída de la actividad y las condiciones macroeconómicas del país para el sector fueron los factores que precipitaron la decisión. Para los 150 empleados que dependían de esa planta, el cierre significa enfrentarse a un mercado laboral que tampoco está para recibirlos con los brazos abiertos.
El caso de Dass en Eldorado no es un hecho aislado: es parte de un patrón que se repite en distintos puntos del país, donde empresas con respaldo internacional deciden que operar en Argentina ya no cierra. La ecuación de costos, la demanda interna retraída y la competencia de productos importados forman un combo que pocos pueden absorber.
Lo que queda ahora es la pregunta sobre qué pasa con esos 150 trabajadores: si habrá indemnizaciones completas, si el Estado provincial o nacional activará algún programa de reconversión laboral, y si la planta tiene alguna posibilidad de ser reactivada por otro operador. Por ahora, ninguna de esas respuestas está sobre la mesa. El cierre de la planta de Dass en Eldorado es un dato concreto en un mapa industrial que sigue achicándose.