Hay tensión interna en el peronismo de Concordia. El ex secretario de Deportes Marcelo Cresto no se quedó callado y le mandó una carta formal al presidente del Partido Justicialista local, Agustín Cáceres, reclamando definiciones concretas sobre cómo el partido va a seleccionar candidatos de cara a las próximas elecciones. La pregunta de fondo es simple y urgente: si no hay PASO, ¿quién decide y cómo?
Cresto presentó la nota en su carácter de afiliado y militante justicialista, y el tono es el de alguien que quiere respuestas antes de que el tren pase. En el escrito señala que los debates sobre la posible eliminación de las PASO, sumados a las declaraciones públicas sobre las dificultades económicas del PJ provincial para sostener una interna, generan «naturalmente inquietudes en muchos compañeros y compañeras» respecto a cómo se van a garantizar los procesos de participación interna.
El planteo no es menor. Si el partido no puede pagar una interna y encima las PASO desaparecen del mapa, ¿qué mecanismo queda para que los militantes tengan voz? Esa es la pregunta que Cresto pone sobre la mesa, y que la conducción del PJ de Concordia todavía no respondió públicamente. El ex funcionario pide que se informe cuál será la posición del partido local frente a ese escenario, especialmente si a nivel provincial no pudieran garantizarse mecanismos de elección «por razones económicas u organizativas».
En el texto también reivindica la historia del movimiento: «nuestro movimiento histórico siempre se fortaleció cuando garantizó la participación de sus militantes», dice, y pide que las diferencias y propuestas se expresen dentro del marco partidario «con reglas conocidas por todos». No es un ataque, pero es una advertencia clara: sin reglas del juego explícitas, la unidad se construye sobre arena.
Cresto cierra su presentación aclarando que el objetivo es «contribuir al fortalecimiento institucional del Partido Justicialista» y promover el diálogo en un momento donde la sociedad, según sus palabras, demanda más participación y responsabilidad política. La pelota quedó en la cancha de Cáceres y la conducción partidaria de Concordia, que deberá responder si quiere evitar que el malestar interno crezca en silencio.