Un nene de 9 años lucha por su vida en terapia intensiva después de ser embestido por una camioneta cuyo conductor manejaba con 2,25 gramos de alcohol por litro de sangre. El número es demoledor: más del triple del límite permitido.
El pequeño presenta traumatismo craneoencefálico, fractura de cráneo y de fémur. Su estado es grave y los médicos trabajan contrarreloj para estabilizarlo. Mientras tanto, familiares y vecinos organizan cadenas de oración pidiendo por su recuperación.
¿Cómo se explica que alguien maneje en semejante estado? El conductor de la camioneta quedó detenido inmediatamente tras dar positivo en el control de alcoholemia. Los números no mienten: cuando el límite legal es 0,5 gramos por litro, este tipo circulaba con casi cinco veces esa cantidad.
La familia del nene vive horas de angustia extrema. Los médicos son cautelosos con el pronóstico, pero la gravedad de las lesiones mantiene a todos en vilo. El traumatismo craneoencefálico es la lesión que más preocupa a los profesionales.
Las redes sociales se llenaron de mensajes pidiendo por la pronta recuperación del pequeño. “Fuerza guerrero”, “Todos rezamos por vos”, son algunos de los comentarios que se multiplican entre conocidos y desconocidos que se solidarizan con el dolor de la familia.
Cada fin de semana se repite la misma historia en las rutas entrerrianas: conductores alcoholizados que convierten sus vehículos en armas letales. Esta vez la víctima es un nene de 9 años que solo quería disfrutar de su infancia.