¿Qué pasó con Manuel Adorni? El vocero presidencial que durante meses fue la cara visible del gobierno de Javier Milei cambió radicalmente su perfil público. Ya no viaja al exterior con el Presidente, esquiva a los periodistas y prácticamente cortó el diálogo con los gobernadores provinciales.
El timing no es casual. A pocas horas de presentar su declaración jurada patrimonial, Adorni eligió el silencio como estrategia. Desde Casa Rosada minimizan la situación: “Bajó su exposición pero hace lo mismo”, aseguran fuentes oficiales que prefieren no dar nombres.
Sin embargo, la realidad es otra. El ministro coordinador que antes aparecía en cada conferencia de prensa y acompañaba al mandatario en sus giras internacionales, ahora mantiene un perfil bajo que contrasta con su protagonismo inicial. Los gobernadores, acostumbrados a sus llamadas y reuniones, confirman que el contacto se enfrió notablemente.
La pregunta que circula en los pasillos del poder es si este repliegue es temporal o marca un cambio definitivo en la estrategia comunicacional del gobierno. Adorni, que supo ser el traductor de las ideas de Milei para el público general, ahora parece más preocupado por no generar ruido que por explicar las políticas oficiales.
En el entorno presidencial insisten en que no hay crisis interna ni desplazamiento, pero los hechos hablan por sí solos. El vocero que construyó su figura como el interlocutor principal del gobierno libertario eligió dar un paso al costado justo cuando más se lo necesita para defender las medidas económicas y sociales que generan polémica.
El silencio de Adorni llega en un momento delicado para el oficialismo, que enfrenta críticas por la gestión económica y necesita voces claras para sostener el relato. Su ausencia en el escenario mediático no pasa desapercibida y alimenta especulaciones sobre posibles tensiones internas en el núcleo duro del poder.