¿Cuánto vale una factura trucha cuando está de por medio la plata del Estado? En Feliciano acaban de descubrirlo de la peor manera: con tres allanamientos simultáneos que pusieron en evidencia un presunto esquema de fraude con los subsidios por emergencia hídrica.
Los procedimientos arrancaron temprano y no dejaron piedra sin dar vuelta. Computadoras, celulares y documentación clave fueron secuestrados en una operación que tiene como eje central las facturas apócrifas vinculadas a los fondos de emergencia que el gobierno provincial destinó para paliar los efectos de la sequía.
La investigación apunta a un entramado que habría simulado gastos inexistentes para quedarse con parte de los recursos públicos. No es poca cosa: estamos hablando de plata que debería haber llegado a quienes realmente la necesitaban, en momentos donde la falta de agua puso en jaque a productores y familias enteras de la zona.
El operativo judicial no fue casualidad. Detrás hay meses de trabajo de inteligencia que permitieron identificar irregularidades en la documentación presentada para acceder a los subsidios. Las facturas que no cerraban, los proveedores fantasma y los números que no daban fueron armando un rompecabezas que ahora la Justicia intenta completar.
En Feliciano la noticia cayó como un baldazo de agua fría. Una localidad que conoce de primera mano lo que significa la escasez hídrica ahora debe lidiar con la sospecha de que algunos se aprovecharon de esa misma emergencia para hacer negocio sucio con los fondos públicos.
Los elementos secuestrados serán sometidos a peritajes informáticos que podrían revelar el alcance real de las maniobras fraudulentas. Mientras tanto, la investigación sigue su curso y no se descarta que aparezcan nuevos implicados en las próximas semanas.