Las rutas entrerrianas se cobraron 136 vidas durante 2025, según los datos oficiales que acaba de difundir la Agencia Nacional de Seguridad Vial. El número no es solo una estadística fría: representa familias destrozadas, proyectos truncados y una realidad que duele en cada rincón de la provincia.
La cifra ubica a Entre Ríos entre las jurisdicciones con mayor cantidad de muertes por siniestros viales del país, aportando el 3,5% del total nacional. ¿Qué está pasando en nuestras rutas que no podemos frenar esta sangría?
Los números hablan de una tragedia que se repite día tras día en las rutas provinciales y nacionales que atraviesan territorio entrerriano. Desde la Ruta 14 que conecta Federación con Gualeguaychú, pasando por los accesos a Paraná y Concordia, hasta los caminos rurales que unen pueblos del interior.
Cada una de esas 136 víctimas fatales tenía nombre, apellido y una historia. Padres que no llegaron a casa, jóvenes que perdieron el futuro en un segundo, familias que quedaron marcadas para siempre. El drama se multiplica cuando pensamos en los heridos graves, en los que quedaron con secuelas y en el dolor que se extiende como una mancha de aceite.
La pregunta que surge es inevitable: ¿qué medidas concretas se están tomando para revertir esta situación? Los controles de alcoholemia, el estado de las rutas, la señalización, la educación vial y el cumplimiento de las normas de tránsito son factores que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Entre Ríos no puede seguir figurando en este ranking de la muerte. Cada estadística representa una tragedia que pudo haberse evitado, y es responsabilidad de todos -autoridades, conductores y peatones- trabajar para que 2026 no repita estos números devastadores.