Se le escapó de las manos. Patronato tenía controlado el partido en Carlos Casares, ganaba 1 a 0 con un gol de Maximiliano Rueda y parecía encaminado hacia una victoria que lo hubiera dejado bien parado en la tabla. Pero el fútbol tiene esas vueltas crueles que castigan cuando menos te lo esperás.
La jugada que cambió todo llegó en el segundo tiempo. Valentín Pereyra se fue expulsado y dejó al Rojinegro con un hombre menos en el momento más delicado del partido. ¿La consecuencia? Agropecuario aprovechó la superioridad numérica y encontró el empate que le permite sumar un punto valioso como visitante.
El gol de Rueda había ilusionado a los hinchas del Patrón. El delantero aprovechó una buena jugada colectiva y definió con precisión para poner el 1-0 que parecía definitivo. Pero en el fútbol, como en la vida, nada está escrito hasta que suena el pitazo final.
La expulsión de Pereyra fue el punto de quiebre. El mediocampista se fue por doble amarilla y dejó a su equipo en inferioridad numérica justo cuando más necesitaba mantener la ventaja. Agropecuario no perdonó: presionó, buscó por todos lados y encontró el gol del empate que le permite irse conforme de Carlos Casares.
Para Patronato, este empate sabe a poco. El equipo de Paraná necesita sumar de a tres para escalar posiciones y este tipo de resultados, donde se deja escapar la victoria sobre el final, pueden pesar caro en la lucha por los objetivos de la temporada. La próxima fecha será clave para recuperar la confianza y volver a la senda del triunfo.