¿Hasta cuándo van a seguir ninguneando a la universidad pública? La pregunta resuena en los pasillos de las facultades entrerrianas mientras los gremios docentes nucleados en CONADU confirmaron un nuevo paro que promete paralizar las aulas durante cinco días completos.
El conflicto no es menor: los docentes reclaman la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, una norma que el gobierno nacional parece haber archivado en el cajón del olvido. La medida de fuerza incluirá no solo la suspensión de clases, sino también clases públicas y acciones directas frente a la Corte Suprema de Justicia.
En Entre Ríos, donde la Universidad Nacional de Entre Ríos y la Universidad Tecnológica Nacional concentran miles de estudiantes, el impacto será inmediato. Los docentes ya vienen arrastrando meses de deterioro salarial y condiciones de trabajo cada vez más precarias, mientras el presupuesto universitario se desploma en términos reales.
La estrategia sindical apunta a visibilizar el conflicto llevando las clases a la calle. Las clases públicas buscan mostrar a la sociedad lo que está en juego: no solo los salarios docentes, sino el futuro de la educación superior pública en el país. ¿Será suficiente para que el gobierno atienda los reclamos?
Mientras tanto, los estudiantes entrerrianos deberán reorganizar sus cronogramas académicos. El paro promete extenderse si no hay respuestas concretas, y todo indica que la crisis universitaria está lejos de encontrar una solución. La pelota está en la cancha del gobierno nacional, que hasta ahora ha mostrado más interés en ajustar que en invertir en educación.