Los números no mienten y duelen. Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a caer en mayo, esta vez un 1,2% interanual medido a precios constantes. Es el quinto mes consecutivo de retroceso que acumula una caída del 3,1% en lo que va del año, según el índice que elabora la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
¿Hay alguna luz en este túnel? Apenas un parpadeo. Respecto de abril hubo una mejora del 1,2% en la medición desestacionalizada, impulsada por promociones comerciales, ventas online y financiamiento al consumo. Pero es un alivio que no alcanza para tapar la herida de fondo: el consumo sigue en terapia intensiva.
La radiografía del sector es cruda. El 45,1% de los empresarios consultados calificó su situación como peor que la de un año atrás, un porcentaje que creció más de cinco puntos respecto del relevamiento anterior. Mientras tanto, el 48,2% consideró que su actividad se mantiene estable y apenas una minoría reportó mejoras. Traducido: sobreviven como pueden.
Los datos revelan que el consumo se refugió en lo esencial. Los únicos rubros que lograron sostener o incrementar sus ventas fueron aquellos vinculados a productos de primera necesidad. Farmacia lideró el ranking con un crecimiento interanual del 8,2%, seguido por Perfumería con 2,3% y Alimentos y Bebidas con un magro 0,2%.
Del otro lado de la moneda, los sectores de consumo no esencial siguen en caída libre. Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles se desplomaron un 8,9%, mientras que Textil e indumentaria retrocedió un 5,2%. La gente compra lo que necesita para vivir, no para vivir mejor.
Un dato que llama la atención: las ventas por internet de comercios con local físico crecieron un 15,2% interanual y un 3,7% respecto del mes anterior. Pero desde CAME advirtieron que ese desempeño no alcanzó para compensar la caída del consumo general. Es como poner una curita en una hemorragia.
Las perspectivas no invitan al optimismo. Casi la mitad de los comerciantes (48,4%) espera que la situación permanezca sin cambios en los próximos doce meses, mientras que un 38,8% confía en una recuperación y un 12,8% anticipa un empeoramiento. Sobre inversiones, el panorama es aún más desalentador: el 59,4% de los empresarios consideró que no es un buen momento para destinar recursos a la expansión.
La persistente pérdida de poder adquisitivo sigue condicionando el comportamiento de los consumidores, que priorizan productos básicos y postergan gastos prescindibles. A esto se suma el aumento de costos operativos y tarifas de servicios, factores que presionan sobre la rentabilidad. En este escenario, las expectativas del sector apuntan más a sostener la actividad mediante promociones y liquidación de stock que a una recuperación sólida del consumo.