¿Puede un gobernador quedar tan ahorcado financieramente que tenga que adelantar elecciones? Axel Kicillof está en esa encrucijada. El mandatario bonaerense maneja números que no le dan: la Provincia no tendría fondos suficientes para llegar a octubre de 2025 con los sueldos al día.
La situación es dramática. Desde La Plata aseguran que Milei les debe 16,7 billones de pesos desde diciembre de 2023 hasta marzo de este año. Ocho demandas contra la Nación duermen en los tribunales mientras los números rojos se acumulan. La salida que baraja el kirchnerista es adelantar las elecciones bonaerenses para abril, antes de que explote la bomba fiscal.
Mientras tanto, en Casa Rosada se juega otra partida. El Adornigate expuso la guerra interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, dejando al descubierto las grietas del oficialismo. En ese contexto, Patricia Bullrich supo moverse: se despegó del escándalo y ahora coquetea no solo con la candidatura a Jefe de Gobierno porteño, sino también con el sueño de ser la vice de Milei en 2027.
Pero la decisión sobre la fórmula presidencial pasa por los hermanos Milei. Victoria Villarruel tiene fecha de vencimiento, y en el entorno presidencial suenan nombres como Martín Menem, por la confianza de Karina y la potencia del apellido. “Una fórmula Milei-Menem tendría un potencial interesante”, reflexiona un dirigente oficialista. Algunos no descartan incluso una fórmula Milei-Milei.
El problema de Kicillof va más allá de lo económico. Un estudio reciente midió el impacto de la propuesta “Cristina libre” en su imagen: cayó 20 puntos. No es casualidad que cuando estudiantes del Nacional Buenos Aires quisieron fotografiarse con él portando ese cartel, Kicillof los vio y los evitó.
La paradoja es evidente: mientras Milei reorganiza su tablero político pensando en 2027, Kicillof lucha por sobrevivir financieramente hasta 2025. La provincia más importante del país podría terminar votando en abril, no por estrategia electoral, sino por pura necesidad de caja.