¿Qué pasa cuando la palabra del Presidente ya no clausura ninguna discusión? Lo que se vio esta semana es que las peleas entre Santiago Caputo y Martín Menem en redes sociales terminaron siendo más noticia que los anuncios económicos. Milei salió a decir que era una “trampa prefabricada”, pero el daño ya estaba hecho.
El problema no son las internas libertarias, que al final del día son puro cotillón mediático. El tema de fondo está en los números que duelen: sube el endeudamiento familiar, baja el dinero disponible y cae el empleo formal. Mientras Luis Caputo festeja un crecimiento del 3,5% mensual en marzo, los analistas advierten que ese rebote viene de comparar contra uno de los peores momentos de 2025.
Patricio Larroulet, de la consultora Alquimia, no se deja llevar por el optimismo oficial: “Los sectores que empujan la estadística son los que conocemos: minería, agro y pesca. Construcción, industria y comercio siguen golpeados”. Y remata con una frase que duele: “Lejos estamos de ver una economía que trae bienestar a todos“.
El martes en Valo, Milei insistió con que no va a cambiar el rumbo y defendió al diputado Manuel Quintar por presumir su Tesla de 250 mil dólares. La imagen no podía ser más desafortunada: mientras las familias argentinas ajustan hasta el último peso, un funcionario se pavonea con un auto que vale más de lo que gana un trabajador en 20 años.
Pero hay un dato que hiela la sangre y que el Gobierno prefiere no mencionar: el índice de suicidios en Argentina subió más del 21% en 2025. Cuando la desesperanza se vuelve estadística, es hora de preguntarse si el “esfuerzo” que pide Milei no se está volviendo insoportable para demasiada gente.
Mientras tanto, el peronismo hace silencio y se ilusiona con que eso alcance. “En el Gobierno se pelean entre ellos porque el peronismo se corrió y dejó a Milei frente al espejo”, grafica un dirigente bonaerense. La estrategia parece ser dejar que la heladera vacía haga el trabajo que la oposición no quiere hacer.
En Entre Ríos, donde el gobernador Rogelio Frigerio mantiene un equilibrio difícil con la Casa Rosada, estos números se sienten en cada localidad. La promesa de “hacer grande a Argentina nuevamente” suena cada vez más lejana cuando los datos de la calle contradicen los papers oficiales.