¿Cuanto dinero van a tener que devolver los funcionarios jubilados del municipio de Concordia? La pregunta que incomoda al intendente Francisco Azcue tiene una respuesta que no le va a gustar nada.
El ex concejal Gallo fue lapidario: “Creo que van a tener que devolver toda la plata. Y en algunos casos es un monton de dinero“. La advertencia llega despues de que la Caja de Jubilaciones intimara a varios funcionarios que cobran jubilacion y sueldo al mismo tiempo.
El antecedente que marca el camino es demoledor. Oscar Mario Rovira, ex titular de la FIA, penso que podia ser vivo: asumir un cargo publico en el año 2000 y seguir cobrando la jubilacion que percibia desde 1997. La Caja inicialmente no puso objeciones, pero en 2003 cambio de postura y le reclamo todo.
“La Justicia fallo a favor del Estado y en contra del exfuncionario”, recordo Gallo. Rovira no solo tuvo que devolver la plata, sino que termino con una condena penal. El precedente es claro: jubilacion y sueldo publico son incompatibles.
Pero el municipio de Concordia insiste con su estrategia. En un comunicado, justificaron los pagos a traves del “Codigo 600”, una herramienta creada en 2016 para gastos inherentes a tareas ad honorem. Una excusa que para Gallo “no tiene ni pies ni cabeza”.
“Son brutos, o son cinicos o son delincuentes. O son las tres cosas”, disparo el ex edil sin filtro. Y tiene argumentos: el caso del ex subsecretario German Margaritini, quien renuncio en junio del año pasado por el mismo motivo y ya esta devolviendo la plata.
Con ese antecedente tan cercano y las intimaciones de la Caja, persistir en la misma conducta “puede ser analizado como una intencion de dolo“, advirtio Gallo. Es decir, funcionarios que saben que estan mal pero siguen cobrando igual.
Los numeros duelen: “Son personas que tienen buenas jubilaciones porque han ocupado cargos directivos. Todavia persiste el 82% movil. Dos años y medio es un monton de dinero”, calculo el ex concejal. Hablamos de sumas millonarias que tendran que salir de los bolsillos de quienes creyeron que podian burlar al sistema.
El fantasma del caso Rovira deja otro interrogante inquietante: la posibilidad de que se abra una causa penal paralela. “Estamos acostumbrados a que por robos menores una persona termina con antecedentes penales”, reflexiono Gallo, marcando la paradoja de un sistema que persigue al ladron de garrafas pero es permisivo con quienes manejan millones.
La bronca de los concordienses tiene fundamento: mientras los vecinos aprietan el cinturon, algunos funcionarios cobraban doble. Ahora llegó la hora de rendir cuentas, y la factura promete ser salada.
Con informacion de: Diario Junio.