viernes , 6 noviembre 2026
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El efecto Ueno en Argentina: qué miran Mercado Pago y las fintech

El efecto Ueno en Argentina: qué miran Mercado Pago y las fintech
La crisis de Ueno, el banco digital de Paraguay, enciende alertas en la región. En Argentina, Mercado Pago, Cocos, Revolut y Personal Pay siguen de cerca el impacto regulatorio.

La caída de Ueno, el banco digital más importante de Paraguay, dejó en vilo a la región. Los problemas de insolvencia aparecieron tras préstamos millonarios en dólares a tres empresas del Grupo Vázquez.

El episodio derivó en un «corralito», en la intervención del Banco Central y en la renuncia del presidente Santiago Peña, en medio de la investigación sobre el holding. La onda expansiva llegó a Argentina justo cuando el modelo de banco digital promete explotar.

Mirá el tablero local: Cocos y Revolut ya tienen la licencia; Mercado Pago está a punto de lograrla y Personal Pay aguarda un guiño del BCRA. En la industria advierten que una crisis similar es muy poco probable, aunque el riesgo cero no existe.

Christian Balatti, consultor fintech y fundador de EsXAI, marca la diferencia: la supervisión de la Superintendencia de Entidades Financieras, límites a la asistencia a vinculados, requisitos de capital y liquidez alineados a Basilea y el seguro de depósitos de SEDESA. Ese último es una garantía «anti corralito» por u$s50 millones.

La protección aplica a bancos tradicionales y digitales, pero no a las cuentas CVU de las fintech. Ese argumento fue esgrimido por la banca para evitar que Mercado Pago y otras fintech ofrecieran cuentas sueldo. Así, el unicornio tendrá la protección una vez que sea banco.

Iván Bolé, abogado especializado en regulación financiera, recuerda que desde la crisis de 2001 el BCRA fue sumamente estricto en su normativa. Procuró evitar descalces en monedas al procurar que los créditos en dólares sean otorgados únicamente a clientes con flujo de comercio exterior.

Diego Kupferberg, experto en desarrollo de negocios fintech, sostiene que la historia negativa argentina funciona como una suerte de protección. Habla de un sistema con poco apalancamiento crediticio y de la memoria institucional de un país que ya vivió crisis bancarias y supervisa con desconfianza.

Por eso, los expertos creen que el BCRA puede acentuar el peso regulatorio tras el caso paraguayo. De hecho, el organismo fue sumando obligaciones a las fintech para asimilarlas a los bancos, como controles de fraude, de clientes y proveedores y de fondos comunes.

«Me preocupa que el BCRA diga: ‘Con lo que pasó en Paraguay, tenemos que acentuar la regulación con las fintech‘. Y una normativa no negociada puede ser mala», lamenta un directivo del sector. La advertencia muestra el punto de fricción: más control puede ser necesario, pero también puede frenar la innovación.

Balatti aclara que las fintech no hacen intermediación financiera: al no prestar los fondos de sus clientes, que quedan depositados a la vista en bancos, su riesgo es operativo, tecnológico y de fraude, no de solvencia. El BCRA ya las incorporó al Grupo A del régimen sancionatorio, equiparándolas con bancos en tipicidad y escala de castigos.

El caso Ueno puede reflotar un viejo proyecto de segmentación de las fintech en categorías, según su capacidad patrimonial, infraestructura tecnológica y cantidad de usuarios. Juan Curuchet, superintendente de entidades financieras del BCRA, señala que el proyecto perdió urgencia cuando Mercado Pago solicitó licencia bancaria.

Algunas fintech se esperanzan con que la segmentación vuelva a la agenda para tener mayores beneficios y supervisión acorde. Según Kupferberg, puede estructurarse en una categoría básica, con registro, prevención de lavado, fondos de clientes 100% segregados y reportes simples, para ofrecer pagos y cobranzas.

La categoría intermedia incluiría auditoría externa anual, ciberseguridad certificada y gestión de fraude, y habilitaría cuentas de pago con rendimiento, distribución de FCI y crédito con fondeo propio. Una categoría sistémica, para fintech con millones de usuarios o infraestructura crítica, podría exigir capital mínimo, planes de continuidad, pruebas de estrés y gobierno corporativo.

El debate no es si regular, sino cómo hacerlo sin asfixiar a un sector que ya compite con bancos tradicionales. El caso Ueno deja una advertencia regional: el riesgo no se borra, pero la arquitectura regulatoria argentina parece más blindada que la paraguaya.

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