El río todavía no dictó sentencia, pero en Concordia ya se está peleando contra el reloj. Rogelio Frigerio recorrió el corsódromo y repasó el operativo que busca anticipar las inundaciones.
El gobernador de Entre Ríos llegó el miércoles junto al intendente Francisco Azcué para revisar el centro de acopio instalado en el corsódromo. Ahí se concentran alimentos, colchones y otros elementos para las familias que, si el agua avanza, podrían verse obligadas a abandonar sus viviendas.
No es un ejercicio de escritorio: es la preparación de un escenario que los pronósticos asocian al fenómeno de El Niño, con posibles condiciones hidrológicas complejas. En la recorrida también se revisó la organización de los espacios previstos para recibir a las personas que, eventualmente, deban ser evacuadas.
Frigerio fue directo: las previsiones exigen mantener las tareas preventivas y, al mismo tiempo, sostuvo la expectativa de que no se concreten los escenarios más desfavorables. Una de las prioridades que se repitió en la recorrida es la posibilidad de realizar evacuaciones anticipadas, para no esperar a que el agua ya haya invadido las casas.
El operativo no depende de una sola fuerza: contempla la intervención de distintas áreas provinciales y municipales, además de equipos sanitarios y de emergencia. La coordinación apunta a tener a mano los elementos necesarios para asistir a los posibles damnificados y ordenar la respuesta si la evolución del río obliga a mover gente.
El detalle importa: no se trata solo de apilar colchones ni de reunir alimentos, sino de ordenar un dispositivo que funcione si el río sube. En la recorrida se revisaron los espacios para recibir a las personas evacuadas, un paso que parece menor pero que puede definir la velocidad de la respuesta.
La diferencia entre una evacuación anticipada y una evacuación forzada no es menor: cambia el tiempo, la exposición al agua y la capacidad de asistir a las familias. Por eso, la prioridad de mover gente antes de que el agua avance sobre las viviendas se vuelve el eje del operativo.
También aparece la coordinación: áreas provinciales, municipales, sanitarias y de emergencia deben trabajar como un solo cuerpo. Si el pronóstico se vuelve adverso, la respuesta no puede improvisarse; vos entendés que necesita recursos, espacios y tiempos definidos.
¿Y si el pronóstico se complica? Ahí vos ves que entra la planificación: recursos, espacios, logística y tiempos. En Concordia, la señal es clara: no se espera la catástrofe para empezar a organizarla.
La supervisión se realizó en el marco de los preparativos ante posibles crecidas y evacuaciones, con la participación de autoridades provinciales y municipales y de los equipos que intervinieron en la revisión del dispositivo.