Una voz crítica se alzó desde Concepción del Uruguay. El Movimiento Social Uruguayense (MOSU) difundió una carta abierta dirigida a la comunidad en la que traza un diagnóstico duro sobre el rumbo del país bajo la actual administración nacional y convoca a la participación ciudadana activa.
El documento arranca con una premisa política clara: «la democracia permite y requiere la participación permanente de la ciudadanía» y que los mandatos de gobierno no pueden ejecutarse sin escuchar al pueblo. Desde ahí, el MOSU despliega una serie de críticas concretas que van desde el empleo hasta la deuda externa.
Uno de los puntos más fuertes del comunicado es el impacto laboral. La organización menciona los casos de Tres Arroyos y Becar como ejemplos de cierres industriales y advierte que «alrededor de 2.000 familias han perdido sus ingresos» sin que el Estado nacional genere siquiera un subsidio transitorio. Un número que pesa, y que el MOSU no deja pasar sin señalarlo.
También apunta contra lo que llama «la destrucción de los organismos que contribuyen al desarrollo y a la soberanía productiva»: el INTA, el INTI, la CNEA y el CONICET. Para el MOSU, no hay futuro productivo posible si se desguazan estas instituciones estratégicas. El argumento no es nuevo en el debate político, pero cobra otro peso cuando lo levanta una organización de base territorial.
El abandono de la obra pública es otro eje del documento. El MOSU sostiene que esa decisión no solo desfinancia la infraestructura del país sino que genera «miles y miles de puestos de trabajo perdidos en el sector de la construcción», con efecto directo sobre la conectividad y el desarrollo regional.
La carta también cuestiona la concentración de recursos en el gobierno nacional, que según el MOSU deja a provincias y municipios sin margen para sostener salud, educación, seguridad y salarios. Y agrega que la caída del consumo interno golpea al comercio y a las pequeñas y medianas empresas, con una «abrumadora disminución de ventas» y cierres en cadena.
Sobre el endeudamiento externo, el MOSU es directo: lo califica de «grosero» e «improductivo» porque, a su entender, los recursos obtenidos no generan desarrollo sino que se pierden en la especulación financiera.
El cierre del comunicado es un llamado a la acción. La organización convoca a la comunidad a ejercer el derecho a peticionar ante las autoridades y advierte que «la inacción pasa a ser complicidad» con las políticas que, según su visión, destruyen el presente y el futuro de la ciudadanía. El MOSU anticipó que buscará hacer crecer las expresiones populares de descontento en los próximos tiempos.