Los golpes contra los vidrios y la puerta de madera de la Casa Gris marcaron el ritmo de una sesión que nadie va a olvidar fácilmente. Mientras adentro los senadores debatían el futuro del sistema jubilatorio entrerriano, afuera una multitud organizada en la Multisectorial en Defensa de la Caja de Jubilaciones estuvo a punto de forzar el ingreso al recinto. Un cordón policial fue lo único que separó la protesta del colapso institucional.
El resultado final era el esperado: la Cámara de Senadores aprobó el proyecto de “Restauración del Equilibrio y Fortalecimiento del Sistema Previsional”, impulsado por el Poder Ejecutivo del gobernador Rogelio Frigerio (PRO). El interbloque oficialista se impuso con el acompañamiento clave de dos senadoras del peronismo: Gladys Domínguez y Nancy Miranda, cuyo respaldo resultó determinante para cruzar la línea.
El primero en tomar la palabra fue el senador Rafael Cavagna (Juntos por Entre Ríos), quien defendió la iniciativa con énfasis en el proceso de construcción colectiva que la precedió. Mencionó más de 20 modificaciones incorporadas tras consultas con gremios, especialistas y organizaciones sociales, y destacó el trabajo territorial del presidente de la Caja de Jubilaciones, Gastón Bagnat. “La premisa fue el diálogo”, subrayó Cavagna, aunque los manifestantes en la calle parecían tener una lectura bien distinta de ese diálogo.
Desde el bloque justicialista, el senador Juan Pablo Cosso marcó diferencias con dureza. Cuestionó “el momento histórico” en que se debate la reforma, en plena crisis económica, y rechazó lo que describió como un intento de enfrentar al sector privado con el público. El PJ presentó un dictamen alternativo que, según Cosso, “no toca ningún derecho adquirido y respeta el 82%“. “Detrás de cada número hay hombres y mujeres”, advirtió el legislador, apuntando al corazón político del debate: no se trata solo de ecuaciones fiscales, sino de vidas concretas.
Las organizaciones gremiales que colmaron los alrededores de la Legislatura entrerriana sostienen que la reforma traslada el peso del déficit previsional sobre los trabajadores activos y los jubilados, y advierten que seguirán movilizadas. La aprobación en el Senado no cierra el conflicto: lo relanza con más intensidad hacia las próximas semanas.