Diez votos a favor, siete en contra y una plaza con sindicalistas que no se callaron. Así fue la sesión en el Senado entrerriano que le dio media sanción a la reforma previsional impulsada por el gobernador Rogelio Frigerio.
El oficialismo llegó al número justo, pero no solo: necesitó —y consiguió— el respaldo de dos senadoras del Partido Justicialista, Nancy Miranda y Gladys Domínguez, cuyo acompañamiento fue la llave que desbloqueó la votación. Sin ese cruce de la grieta interna, el proyecto no hubiera pasado.
Afuera del recinto, los gremios no se quedaron en casa. Una masiva protesta sindical acompañó el debate como telón de fondo, dejando en claro que la reforma tiene resistencia real en el mundo del trabajo. No fue un murmullo: fue una advertencia.
¿Qué cambia con esta reforma? Los detalles técnicos del proyecto no fueron detallados en la sesión pública, pero el hecho de que haya generado semejante movilización sugiere que las modificaciones al sistema previsional provincial no son menores ni cosméticas.
Con la media sanción en el bolsillo, el texto pasa ahora a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo deberá repetir la jugada: sumar votos, negociar apoyos y enfrentar una oposición que ya mostró que tiene siete votos dispuestos a plantarse. El debate en la Cámara Baja promete ser, como mínimo, igual de caliente que el de hoy en el Senado.