Después de años de reclamos, los visitadores médicos de Entre Ríos están cada vez más cerca de tener su propio colegio profesional. La iniciativa para crear el Colegio de Agentes de Propaganda Médica avanza en la provincia y apunta a ordenar una actividad que, hasta ahora, funciona sin un marco regulatorio específico.
Los llamados agentes de propaganda médica son los profesionales que vinculan a los laboratorios farmacéuticos con el sistema de salud: visitan consultorios, clínicas y hospitales para presentar productos, novedades terapéuticas y estudios científicos. Son una pieza clave en la cadena sanitaria, pero en Entre Ríos ejercen sin un organismo que los matricule, los controle ni los respalde ante conflictos laborales o éticos.
La creación del Colegio viene a cubrir ese vacío. La entidad tendrá la potestad de expedir la matrícula habilitante y de fiscalizar el ejercicio de la profesión, lo que implica también la posibilidad de sancionar prácticas irregulares. Es, en definitiva, el mismo esquema que rige para médicos, abogados, ingenieros y decenas de otras profesiones reguladas en la provincia.
El reclamo no es nuevo: los visitadores médicos llevan años pidiendo esta regulación, argumentando que la falta de colegiación los deja en una posición de vulnerabilidad frente a los empleadores y sin herramientas para defender estándares éticos en una actividad que, por su naturaleza, opera en la intersección entre el negocio farmacéutico y la salud pública. Esa tensión exige, precisamente, controles claros.
Con el proyecto en marcha, Entre Ríos se encamina a sumar un nuevo colegio profesional que dará institucionalidad a una actividad que mueve recursos considerables y que impacta directamente en las decisiones de prescripción médica. El paso siguiente será la sanción formal de la normativa que le dé vida legal a la entidad.