La reunión paritaria de este miércoles terminó sin acuerdo y con un sabor amargo para el Gobierno de Entre Ríos: la mayoría de los gremios docentes rechazó de plano la oferta salarial presentada por la administración provincial y dejó en el aire la posibilidad de medidas de fuerza.
Las organizaciones sindicales del sector educativo calificaron la propuesta como insuficiente. No hubo voces que celebraran el número puesto sobre la mesa, y el clima al cierre de la reunión era de evidente malestar. Los gremios no firmaron y se retiraron con una tarea clara: analizar los pasos a seguir en las próximas horas o días.
La posibilidad de un paro o algún tipo de acción gremial no fue descartada. En el lenguaje sindical, «evaluar medidas» es casi siempre el primer escalón antes de una definición concreta. Si la provincia no mejora la oferta o no convoca a una nueva instancia de negociación con números distintos, el conflicto tiene todos los ingredientes para escalar.
El escenario no es nuevo: Entre Ríos arrastra una tensión recurrente entre el poder ejecutivo provincial y los docentes en cada ronda paritaria. Lo que cambia cada vez es el margen de tolerancia de los trabajadores y la urgencia del calendario escolar. Con el segundo semestre ya iniciado, cualquier medida de fuerza golpea directo en las aulas y en las familias.
Por ahora, la pelota queda en la cancha de los sindicatos, que deberán resolver en asamblea o en sus cuerpos de conducción qué respuesta le dan a una oferta que, según ellos mismos dijeron, no alcanza.