Una firma y una promesa. El Gobierno nacional cerró el contrato de concesión de la Vía Navegable Troncal con el consorcio Jan de Nul – Servimagnus y anunció una reducción del 13,5% en el peaje, en lo que desde la Casa Rosada presentan como el inicio de una “nueva era de gestión privada” para la hidrovía.
La baja de costos, según las autoridades nacionales, impactará “de forma directa en la competitividad de los sectores productivos e industriales argentinos”. Para una provincia como Entre Ríos, cuya economía está atada al agro y a la producción que sale por el río, el dato no es menor: la hidrovía es la arteria por donde circula buena parte de lo que genera el territorio.
La Vía Navegable Troncal conecta el sistema fluvial del Paraná con el Río de la Plata y es el corredor por donde transita la mayor parte de las exportaciones granarias del país. Que el peaje baje, al menos en el papel, es una señal que el sector productivo venía reclamando desde hace años.
Lo que queda por ver es si la promesa se sostiene en la práctica. Los contratos de concesión tienen historia en Argentina: arrancan con anuncios optimistas y después la realidad complica los números. El consorcio Jan de Nul – Servimagnus deberá demostrar que puede mantener la vía en condiciones operativas y, al mismo tiempo, honrar la rebaja tarifaria comprometida.
El Gobierno presentó el cierre del contrato como un logro de gestión en materia de infraestructura y competitividad. La concesión marca el traspaso formal de la operación de la hidrovía al sector privado bajo las nuevas condiciones pactadas, con la baja del 13,5% como el número más visible del acuerdo.