Más de 100 familias de Concordia se quedaron sin ingreso de un día para el otro. Eso es lo que denuncia Maximiliano Navarro Jaurena, candidato a intendente por la Confederación Vecinalista de Entre Ríos (CVER), quien salió a cuestionar con dureza la nueva tanda de despidos municipales que impulsa la gestión del intendente Francisco Azcué.
«Quiero expresar mi respaldo y solidaridad con los trabajadores municipales que fueron despedidos», sostuvo Navarro Jaurena en un comunicado. El dirigente, quien supo ocupar un cargo en el área de Salud de esta misma gestión, advirtió que cada cesantía no es un número en una planilla: «hay una familia, proyectos, esfuerzo y mucha incertidumbre» detrás de cada caso.
El cuestionamiento apunta directo al corazón del ajuste municipal. Para Navarro Jaurena, la estrategia de reducir el tamaño del Estado está descargando todo el peso sobre los eslabones más débiles de la cadena. «La búsqueda de achicar el Estado no puede recaer sobre los trabajadores, y mucho menos en una de las ciudades más pobres del país, donde tampoco existen políticas que promuevan la generación de empleo genuino», disparó.
La situación que describe el referente vecinalista es la de una incertidumbre permanente: empleados municipales que no saben cuándo les llegará el turno, que conviven con el miedo a perder el sueldo sin aviso previo. «Hoy muchos trabajadores no saben cuándo les tocará quedarse sin su trabajo, sin su fuente de ingresos y sin la posibilidad de llevar el sustento a sus hogares», señaló.
La frase más filosa del comunicado no deja margen para la interpretación: «Los empleados pagan el ajuste mientras los funcionarios siguen cobrando muy buenos sueldos». Una asimetría que, en el contexto de una ciudad con altos índices de pobreza, suena a pólvora en campaña electoral.
Navarro Jaurena reclamó que Concordia necesita una agenda orientada «al desarrollo, la generación de empleo, el fortalecimiento de los servicios y el acompañamiento de quienes más lo necesitan», y cerró con una definición política clara: «Es imperioso pensar una ciudad donde el trabajo sea una oportunidad y no una incertidumbre permanente». La gestión de Azcué no respondió públicamente a los cuestionamientos.