Veinte días de corte, vecinos buscando alternativas y el suroeste de Paraná con una conexión clave fuera de servicio. Este sábado, por fin, el Puente Blanco vuelve a estar disponible para la circulación vehicular.
La Municipalidad de Paraná confirmó la rehabilitación del tránsito sobre la estructura ubicada en calle Florentino Ameghino, luego de que los trabajos sobre la calzada y el sistema de desagües llegaran a su fin. La intervención, que demandó tres semanas de trabajo, apuntó a mejorar las condiciones de seguridad del puente y a preservar su funcionalidad como arteria de conexión con una zona densamente habitada de la ciudad.
El municipio destacó que la obra no fue un simple parche estético: el foco estuvo puesto en el sistema de desagües, uno de los puntos críticos que, cuando falla, acelera el deterioro de cualquier estructura vial. Intervenir ahí es apostar a que el puente dure más y aguante mejor las lluvias que, en Paraná, nunca avisan.
Para quienes viven en el suroeste de la ciudad, el Puente Blanco no es un dato menor en el mapa: es el paso cotidiano, el camino al trabajo, a la escuela, al médico. Veinte días sin él implican rodeos, tiempo extra y, para muchos, un costo real en combustible y paciencia.
Con la habilitación de este sábado, la circulación queda normalizada y la conexión con esa zona de la ciudad queda restablecida en mejores condiciones que antes del inicio de las obras.