El Día del Locutor no fue festejo en LT11: fue trinchera. Empleados de la emisora pública salieron a hacer una volanteada para contarle a la comunidad lo que puertas adentro ya es insostenible.
El dato que más duele es el del bolsillo: el básico ronda los $470.000, una cifra que, en el contexto inflacionario que atraviesa el país, no alcanza ni de lejos para cubrir una canasta básica. Los trabajadores lo dicen sin rodeos y lo pusieron en papel para que cualquier vecino que pasara pudiera leerlo.
Pero el reclamo no se agota en los salarios. Los empleados de LT11 denunciaron también la falta de insumos para sostener el trabajo cotidiano y, quizás lo más grave en términos simbólicos, la pérdida de programación local. Una radio pública sin contenido propio es, en los hechos, una radio que dejó de cumplir su función esencial: darle voz a la comunidad a la que pertenece.
La acción se enmarca en un cuadro más amplio de tensión en el sistema de medios públicos nacionales, que viene acumulando conflictos laborales y recortes en distintos puntos del país. En Entre Ríos, la situación de LT11 pone en evidencia que la crisis no es abstracta: tiene nombres, turnos de trabajo y cuentas que no cierran.
La volanteada fue una apuesta por la visibilidad. Los trabajadores eligieron el 3 de julio, su propio día, para hacer el reclamo más fuerte. La pregunta que queda flotando es si alguien con poder de decisión va a escuchar.