El río Uruguay no da tregua. La crecida sostenida que registra el curso de agua en los últimos días obligó a cerrar cuatro pasos internacionales que conectan Misiones y Corrientes con Brasil, mientras las autoridades siguen de cerca la evolución del caudal hora a hora.
La situación más preocupante se concentra en la provincia de Corrientes, donde se registró la mayor crecida del año. El dato no es menor: los niveles alcanzados superan todo lo medido en lo que va de 2026, y la velocidad con que sube el agua en Santo Tomé encendió todas las alarmas. Una crecida rápida es, en términos de gestión de emergencias, más peligrosa que una gradual: no da margen para reaccionar.
En ese contexto, los pasos fronterizos afectados quedaron suspendidos de manera preventiva. El corte al tránsito internacional genera impacto directo en el comercio, el turismo y la circulación de personas en una zona donde cruzar el río es parte de la vida cotidiana. Cada día cerrado tiene un costo concreto para las comunidades de ambas márgenes.
La excepción en este panorama es San Javier, el paso que por ahora permanece habilitado, aunque bajo monitoreo permanente. Las autoridades no descartan tomar medidas adicionales si el nivel del río continúa en ascenso. La habilitación es condicional: cualquier cambio brusco en el caudal puede modificar la situación en cuestión de horas.
La crecida del río Uruguay es un fenómeno recurrente en la región, pero la magnitud de este episodio y la rapidez con que se desarrolló lo ubican como uno de los más significativos del año. Las autoridades provinciales y nacionales de ambos países mantienen coordinación para evaluar la reapertura de los pasos en cuanto las condiciones lo permitan.