El feriado no detiene la suba de precios. Desde este lunes 15 de junio, los colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires aumentan 2% sus tarifas, en el marco del ajuste del 6% en tres meses que definió la Secretaría de Transporte en mayo. Pero la tranquilidad puede durar poco: la UTA ya reclama por atrasos salariales y amenaza con más conflictos.
Las cifras no mienten. El boleto mínimo para recorridos de hasta tres kilómetros pasa de $714 a $728,28 para usuarios con SUBE registrada, mientras que quienes pagan tarifa social van de $321,30 a $327,72. Los que no registraron su tarjeta SUBE la sienten más: de $1.428 a $1.456,56. ¿La justificación oficial? Mariano Plencovich desde Transporte mantiene el cronograma pautado.
La escala tarifaria completa marca diferencias según la distancia. Para tramos de 3 a 6 kilómetros, $823,21; de 6 a 12 kilómetros, $912,05; de 12 a 27 kilómetros, $1.003,45; y para más de 27 kilómetros, $1.107,19. Los usuarios sin SUBE registrada pueden llegar a pagar hasta $2.214,39 en recorridos largos.
Los trenes tampoco escapan al ajuste. La tarifa mínima ya se actualizó el 1° de junio a $350 con SUBE registrada, pero el cronograma sigue: julio 8,6%, agosto 10,5% y septiembre 7,1% hasta llegar a $449,83. La estrategia de Luis Caputo busca distribuir el impacto inflacionario, después de que el IPC bajara a 2,1% en mayo.
Pero el panorama se complica. Las empresas de colectivos del AMBA aseguran que el 6% está por debajo de la inflación proyectada y se quejan por las diferencias con otras jurisdicciones. En provincia de Buenos Aires el boleto mínimo ya superó los $1.000, mientras que en la Ciudad quedó en $788,28.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) le envió una carta directa a Caputo la semana pasada. El reclamo es claro: 15% de atraso salarial para los choferes y la advertencia de que el superávit fiscal no se puede mantener a costa de los trabajadores. El conflicto salarial está servido y podría disparar nuevos aumentos en los próximos meses, más allá del cronograma oficial.
La ecuación es simple pero explosiva: empresas que piden más subsidios, choferes que reclaman mejores salarios y un gobierno que busca mantener el equilibrio fiscal. En el medio, los usuarios del transporte público que cada mes ven cómo se achica su poder adquisitivo. El aumento de este lunes es solo el anticipo de lo que puede venir.