El entrerriano Mario Grinman, al frente de la Cámara Argentina de Comercio, salió con los tapones de punta contra el proyecto de Ley de Lobby que se debate en el Congreso. La entidad considera que el texto actual no solo restringiría el diálogo institucional, sino que podría criminalizar el genuino accionar del sector privado.
¿Transparencia o persecución? La CAC reconoce como loable que el país cuente con una normativa de transparencia, pero advierte sobre las asimetrías y sanciones excesivas que contiene la propuesta. Según la entidad que conduce el empresario entrerriano, el proyecto tal como está redactado generaría más problemas que soluciones.
La posición de Grinman no sorprende: desde que asumió la presidencia de la CAC, ha defendido sistemáticamente la necesidad de mantener canales fluidos de diálogo entre el sector privado y el Estado. Para él, el lobby es una herramienta legítima de participación democrática, no una práctica oscura que deba ser penalizada.
El debate toca un punto sensible en la relación entre empresarios y política. Mientras algunos sectores reclaman mayor transparencia en las gestiones del sector privado ante funcionarios públicos, otros advierten que un marco regulatorio excesivamente restrictivo podría entorpecer el normal funcionamiento de la economía.
La discusión promete intensificarse en las próximas semanas, cuando el proyecto avance en las comisiones parlamentarias. La posición de la CAC, respaldada por la experiencia de Grinman en el sector empresarial entrerriano, será clave para definir el alcance final de la normativa que regulará el lobby en Argentina.