Las calles del microcentro de Paraná parecen un pueblo fantasma. Lo que antes era un hervidero de actividad desde las siete de la mañana, hoy muestra una postal desoladora: veredas vacías, comercios con carteles de “se alquila” y un silencio que duele en los bolsillos de los comerciantes.
La razón tiene nombre y apellido: el tarifazo del estacionamiento medido que multiplicó por seis el costo de la hora. De 100 pesos que costaba hasta diciembre pasado, ahora los automovilistas deben desembolsar 596 pesos por hora en la Zona A del centro. ¿El resultado? Un desierto urbano en pleno corazón de la capital entrerriana.
Simonetti, desde la sede del CEC en calle Mitre, no se guardó nada: “Lo que vemos nosotros es que, en vez de mejorar un sector con bastante problemática con las ventas, lo que hace es profundizar el problema“. Y la realidad le da la razón: donde antes se amontonaban los vehículos, hoy reina el vacío.
Los números son demoledores. Un empleado que trabaja en el centro debe pagar 52.448 pesos por mes si estaciona en la Zona A, o 40.000 pesos en la Zona B. Para quienes necesitan dejar el auto mañana y tarde, el cálculo se duplica. Una sangría económica que obliga a buscar alternativas cada vez más alejadas del epicentro comercial.
“Uno está a seis, siete cuadras del centro“, se lamenta Simonetti, describiendo la nueva geografía urbana que impuso la medida. Los trabajadores huyen hacia las primeras calles fuera del radio medido, creando un efecto dominó que aleja cada vez más a la gente del corazón comercial de la ciudad.
La extensión del perímetro hacia el este hasta calle San Juan, al sur hasta Espino-Carriego y al norte hasta Estrada-Saavedra terminó de completar el panorama. “Lo han extendido muchísimo”, critica el referente comercial, señalando que la medida llega en el peor momento posible: plena crisis económica.
Mientras tanto, el bloque oficialista del Concejo cedió al intendente Francisco Azcué la potestad de definir tarifas, una prerrogativa que corresponde al legislativo. En lugar de ampliar el debate, se cerró el círculo a lo mínimo posible, ignorando las voces de comerciantes y trabajadores que sufren las consecuencias.
La propuesta de Convicción Peronista busca crear un Registro de Trabajadores del Microcentro con un Abono Laboral Diferenciado y media hora gratuita para compras rápidas. Una iniciativa que llega cuando el daño ya está hecho y las calles céntricas de Paraná muestran las cicatrices de una decisión que priorizó la recaudación por sobre la actividad comercial.