¿Cuánto puede resistir una empresa antes de cerrar definitivamente? En Granja Tres Arroyos la pregunta ya no es retórica: los trabajadores viven en la incertidumbre mientras el gobierno provincial busca alternativas de emergencia para evitar el colapso total.
La situación llegó a un punto crítico que obligó a las autoridades a intervenir con un paquete de medidas que incluye asistencia directa a los empleados y negociaciones para reestructurar las deudas que ahogan a la empresa. Para los trabajadores, la propuesta incluye continuidad de la asistencia alimentaria, subsidios personales individuales y una tarifa social diferenciada para el servicio eléctrico.
Del lado empresarial, el gobierno puso sobre la mesa planes de pago tanto para las deudas impositivas como para los compromisos con la empresa eléctrica. Una movida que busca ganar tiempo mientras se evalúa la viabilidad real de la operación en Tres Arroyos.
La crisis de la granja no es un caso aislado en la provincia. El sector agropecuario viene golpeado por la sequía prolongada, los altos costos operativos y un contexto económico que no da respiro. Pero cuando hay familias que dependen de esos puestos de trabajo, la urgencia se multiplica.
Lo que queda por ver es si estas medidas serán suficientes para sostener la operación o si apenas lograrán estirar la agonía. En Tres Arroyos, los trabajadores esperan respuestas concretas mientras el reloj sigue corriendo en contra de una empresa que lucha por no convertirse en otra estadística del ajuste.