¿Cuándo fue la última vez que todas las cámaras empresarias de Entre Ríos se pusieron de acuerdo en algo? Pues bien, la reforma previsional de Rogelio Frigerio logró ese milagro político que parecía imposible en una provincia donde cada sector tira para su lado.
Las principales entidades empresarias de la provincia firmaron un documento conjunto donde le piden directamente a los diputados provinciales que acompañen el proyecto oficial. No anduvieron con vueltas: quieren una ‘solución estructural, equilibrada y sustentable’ que haga de Entre Ríos una ‘provincia más competitiva’.
El timing no es casualidad. Con el proyecto trabado en la Legislatura y los gremios estatales movilizándose cada dos por tres, los empresarios decidieron meter presión desde su trinchera. Saben que si esta reforma no sale, el déficit previsional va a seguir siendo una losa que frene cualquier intento de crecimiento económico serio.
¿Qué hay detrás de esta movida coordinada? Simple: las cámaras empresarias entienden que el sistema previsional actual es insostenible y que tarde o temprano va a explotar. Prefieren una reforma ordenada ahora que un colapso desordenado después, cuando ya no haya margen de maniobra.
El documento llega en un momento clave, cuando Frigerio necesita sumar voluntades para destrabar una iniciativa que considera central para su gestión. Los empresarios, que suelen ser más pragmáticos que ideológicos, están apostando a que los legisladores entiendan que esta reforma no es un capricho del gobernador sino una necesidad impostergable.
Ahora la pelota está en la cancha de los diputados provinciales. Con los gremios en contra y los empresarios a favor, tendrán que decidir si priorizan la sostenibilidad fiscal de largo plazo o ceden a las presiones corporativas de corto plazo. En Entre Ríos, como siempre, el futuro se define en los pasillos de la Legislatura.