El primer día del nuevo sistema de estacionamiento medido en Concordia dejó una postal que nadie esperaba: las calles del centro semivacías y un caos vehicular en las zonas aledañas donde no hay que pagar. ¿La razón? Los concordienses no pueden -o no quieren- afrontar una tarifa que se disparó hasta un 500%.
Durante las primeras horas, el sistema colapsó por la alta demanda de usuarios tratando de registrarse en la nueva app municipal. En un comercio de Urquiza y Buenos Aires confirmaron que el funcionamiento era normal, mientras una agente de la Central de Tránsito admitía que “estaba un poco lento al principio porque todos cargaban al mismo tiempo“.
La concejal Villalba recorrió las calles esta mañana y no pudo creer lo que veía: “La zona con los cordones pintados de verde estaba semivacía“, confirmó. Y eso en un día de lluvia, cuando la gente prefiere usar el auto. “Realmente estamos viviendo una situación económica terrible en la ciudad de Concordia y en todo el país. La gente no puede pagar”, disparó sin filtros.
Los números son contundentes: recibió numerosos llamados de vecinos que le confesaban haber decidido estacionar lejos para no afrontar el gasto. “Algunos dirán ‘son $500’ o ‘$400’, pero todo suma en este momento a la frágil economía del concordiense”, advirtió la edil.
¿Las consecuencias? Los comercios del centro ya tiemblan. Villalba no se guardó nada: “Esto va a afectar al comercio local. En lugar de facilitar, estamos poniendo obstáculos para que la gente venga a comprar”. La lógica es aplastante: si es más caro estacionar que comprar, la gente va a elegir las plataformas online o comercios alejados del centro.
Pero hay algo que no cierra en esta historia. El municipio se jactó de haber desarrollado la app sin intermediarios, eliminando a la empresa externa que se llevaba un porcentaje. “¿Dónde está el beneficio?”, se pregunta Villalba. “Si se quita a una empresa intermediaria, ¿por qué este incremento? Siempre estamos dañando a los contribuyentes concordienses”.
Desde Convicción Peronista, Carmen Gómez Hernández propuso una “tarifa diferencial cero” para comerciantes y empleados del centro. Esta mañana fue lapidaria: “No hay autos. Todos decidieron estacionar donde no está la ‘pinturita'”. Y remató: “Se tendría que haber previsto desde la parte del Ejecutivo”.
El nuevo esquema establece dos zonas diferenciadas, pero la realidad de la calle cuenta otra historia. Mientras el centro se vacía de vehículos, las calles aledañas se saturan de autos cuyos dueños prefieren caminar unas cuadras antes que pagar una tarifa que consideran confiscatoria en tiempos de crisis económica.