Otro mes, otra suba. Cinco de las principales compañías de medicina prepaga ya comunicaron los porcentajes de aumento que aplicarán a partir de agosto, y el impacto no será uniforme: los ajustes variarán según la empresa, la edad del afiliado, la región del país y el nivel de atención contratado.
Los incrementos alcanzarán tanto a los valores de los planes como a determinados copagos, lo que significa que el golpe al bolsillo puede llegar por más de un frente al mismo tiempo. Para muchas familias entrerrianas que dependen de la cobertura privada, agosto se presenta como otro mes de recálculo forzado del presupuesto doméstico.
El esquema de aumentos escalonados por franja etaria es una práctica habitual del sector: los afiliados mayores de 60 años suelen absorber los porcentajes más altos, justamente quienes más dependen de la cobertura médica y menos margen tienen para renegociar o cambiar de plan. La segmentación por región también implica que el mismo plan puede costar sensiblemente distinto según dónde esté radicado el afiliado.
Vale recordar el contexto: desde que el gobierno nacional habilitó la libre actualización de cuotas para las prepagas, los aumentos acumulados en los últimos dos años superaron ampliamente la inflación general, erosionando el poder adquisitivo de los afiliados y generando una ola de bajas y migraciones hacia planes de menor cobertura. Muchos optan por resignar prestaciones antes que abandonar del todo la medicina privada.
La recomendación para los afiliados es revisar el detalle del ajuste comunicado por su empresa antes de que entre en vigencia, comparar con otras opciones del mercado y, si corresponde, consultar si el aumento supera los límites que establece la normativa vigente para poder realizar una presentación formal ante la Superintendencia de Servicios de Salud. El derecho a reclamar existe; usarlo es otra historia.