Los números no mienten y duelen como una patada. La venta de maquinaria agrícola se desplomó 16,8% interanual en mayo, según los datos que difundió la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). Un golpe directo al corazón del campo argentino.
¿Pero acaso alguien se sorprende? Con la crisis económica que atraviesa el país y la incertidumbre que reina en el sector agropecuario, los productores aprietan el cinturón y postergan inversiones. El resultado está a la vista: menos tractores, menos cosechadoras, menos futuro.
El panorama no mejora cuando se mira el acumulado entre enero y mayo, que también arroja números negativos con una caída del 1,3%. Cinco meses de 2026 que confirman lo que muchos ya sabían: el sector está pasando por momentos difíciles.
En Entre Ríos, donde el agro es motor económico, estas cifras resuenan con particular fuerza. Los concesionarios de Paraná, Concordia y Gualeguaychú sienten el impacto directo de esta retracción. Los productores, golpeados por los costos y la volatilidad del dólar, prefieren mantener funcionando el equipamiento que tienen antes que renovar.
La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿cuánto más puede resistir el sector? Los números de mayo son una advertencia clara de que la recuperación no está a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, los galpones de las concesionarias se llenan de máquinas que esperan mejores tiempos.