El jueves por la tarde se movió el tablero en Concordia. Cuatro allanamientos ordenados por la Justicia de Garantías pusieron bajo la lupa los vínculos entre Gustavo Bordet y el empresario Salvador Carubia. La División Investigaciones golpeó fuerte: dos sucursales de Colorshop, el local Súper Color y la residencia de Carubia en el barrio privado Altos del Zorraquín.
¿Qué buscaban los investigadores? La respuesta está en los muebles Johnson que aparecieron en las propiedades del exgobernador durante allanamientos anteriores. Cocinas, baños, placards de alta gama que alguien más pagó. Según la documentación que maneja Fiscalía, entre 2016 y 2019 esos muebles los abonó Carubia y su firma GRUPPA 3 SRL, pero fueron entregados en los domicilios de Bordet.
La pregunta que desvela al fiscal José Arias es demoledora: ¿por qué un empresario paga muebles de lujo para el gobernador de turno? ¿Fue una dádiva a cambio de contratos estatales? ¿O Carubia actuó como testaferro del entonces mandatario? Los números no mienten: GRUPPA 3 SRL se fundó en febrero de 2016, apenas dos meses después de que Bordet asumiera en Casa de Gobierno.
La firma de Carubia se convirtió en una habitual de las contrataciones provinciales, especialmente con CODESAL. Casualidad o negocio redondo, la empresa multiplicó sus contratos con el Estado mientras su dueño equipaba las casas del gobernador. Durante el allanamiento del jueves, los efectivos se llevaron el iPhone de Carubia -que se negó a dar la clave- y una notebook para peritajes.
Pero hay más. La investigación también revisará una operación inmobiliaria entre ambos: Carubia le compró a Bordet un terreno en el loteo Mena/Beckman, sobre avenida Chajarí y San Lorenzo. Los vendedores originales, Hugo Mena y Flavia Beckman, están imputados en la causa Contratos por asociación ilícita. Bordet declaró públicamente que compró el lote por 6.000 dólares y lo vendió en 9.000. ¿Ganancia legítima o favor encubierto?
Los investigadores ahora analizarán las facturas que pagó Carubia por el mobiliario de lujo. Las cifras prometen ser reveladoras en una provincia donde los sueldos públicos no alcanzan para equipar mansiones con muebles premium. Entre Ríos merece saber si su exgobernador vivía por encima de sus posibilidades o si otros pagaban sus lujos a cambio de contratos millonarios.