El conflicto en Granja Tres Arroyos llegó hasta el escritorio del gobernador Rogelio Frigerio. La situación de la empresa avícola se puso tan tensa que el tema ingresó directo a la mesa de discusión del Gabinete provincial, donde decidieron intervenir para evitar que se pierdan puestos de trabajo.
¿Hasta dónde puede llegar una empresa antes de que el Estado provincial diga basta? En este caso, la respuesta fue clara: conformaron una mesa especial para evaluar alternativas y buscar acuerdos entre las partes enfrentadas.
“La idea es volver a acercar a las partes para acordar un cronograma de pagos seguro y que sea prudente y de posible cumplimiento”, explicaron desde el Ejecutivo provincial. La frase suena técnica, pero detrás hay familias entrerrianas que dependen de esos sueldos para llegar a fin de mes.
La intervención del Gobierno de Entre Ríos no es casual. Granja Tres Arroyos representa una fuente laboral importante en la región, y su eventual cierre o achique tendría un impacto directo en la economía local. Por eso, la decisión de “preservar las fuentes de trabajo” se convirtió en prioridad.
El conflicto pone en evidencia las dificultades que atraviesan las empresas del sector avícola en la provincia. Entre la presión impositiva, los costos de producción y las complicaciones para acceder al crédito, muchas firmas navegan en aguas turbulentas.
Ahora queda por ver si la mesa de diálogo logra destrabar la situación o si el problema se profundiza. Lo que está claro es que el Ejecutivo provincial no va a quedarse de brazos cruzados mientras se pierden empleos en territorio entrerriano.