La bomba previsional de Rogelio Frigerio ya está lista para explotar en la Legislatura. El gobernador mandó su proyecto de reforma jubilatoria que eleva la edad de retiro a 65 años para los actuales empleados estatales, con una transición que puede durar hasta 20 años para no generar un estallido social inmediato.
¿Era necesario tocar un tema tan sensible? Los números no mienten: la Caja de Jubilaciones está al borde del colapso con apenas 1,9 trabajadores activos por cada jubilado, muy lejos del equilibrio que necesita el sistema para sostenerse. En la última década, los jubilados crecieron un 40 por ciento mientras los aportantes aumentaron solo un 25 por ciento.
El detalle más picante: para los que ingresen al Estado después de que se apruebe la ley, la edad jubilatoria será directamente de 68 años. Una medida que marca un antes y un después en la administración pública entrerriana, cuya edad jubilatoria no se tocaba desde 1993.
Frigerio negoció con los gremios para evitar el conflicto abierto. Los jubilados actuales y futuros mantendrán la actualización vinculada a los acuerdos paritarios de los trabajadores públicos provinciales. Además, se estableció un aporte solidario extraordinario solo para salarios superiores a tres millones de pesos mensuales, que alcanza apenas al 4 por ciento de los trabajadores.
Los regímenes especiales también sufren ajustes. Aunque el Ejecutivo provincial aclara que no se eliminan las jubilaciones anticipadas, establece que una vez alcanzada la edad del régimen especial, el trabajador deberá seguir aportando hasta llegar a la edad jubilatoria ordinaria de la Ley 8.732. “Se aplica una regla que ya estaba prevista en la ley y que nunca se implementó”, justificaron desde Casa de Gobierno.
El cálculo del haber inicial también cambia: se amplía la base de cálculo a 240 meses para evitar distorsiones por ascensos o recategorizaciones de último momento, manteniendo como garantía el 82 por ciento móvil sobre el salario bruto. Una medida que busca mayor equidad pero que seguramente generará resistencias.
Entre Ríos se encuentra entre las 16 edades jubilatorias más bajas del mundo según relevamientos internacionales, ocupando el puesto 94 entre más de 110 sistemas previsionales analizados. La reforma era inevitable, pero llega en un momento político delicado para Frigerio, que necesita los votos legislativos para concretar este ordenamiento de las cuentas públicas que prometió desde el inicio de su gestión.