La zona sur de Paraná amaneció con un despliegue policial inédito. Cincuenta efectivos tomaron posiciones en Bajada Grande y barrio Cáritas tras las reiteradas balaceras que tienen a los vecinos con los nervios de punta.
El operativo no es casualidad. Las denuncias vecinales se multiplicaron en las últimas semanas por los enfrentamientos a balazos que se volvieron moneda corriente en la zona. Los vecinos ya no saben si el ruido que escuchan de noche es un escape de moto o disparos de arma de fuego.
La Policía de Entre Ríos decidió poner el cuerpo ante una situación que se les estaba yendo de las manos. El despliegue incluye patrulleros, móviles de la División Investigaciones y efectivos a pie que recorren las calles más conflictivas del sector.
¿Hasta cuándo van a tener que convivir los vecinos con esta violencia? La pregunta resuena en cada esquina de Bajada Grande, donde las familias ya modificaron sus rutinas para evitar exponerse en horarios de riesgo.
El procedimiento busca no solo prevenir nuevos hechos violentos, sino también dar una respuesta concreta a los reclamos de seguridad que llegaron hasta las oficinas del Ministerio de Gobierno. Los vecinos habían amenazado con cortar calles si no veían una reacción oficial.
La presencia policial se mantendrá en la zona durante los próximos días, según confirmaron fuentes oficiales. El objetivo es claro: recuperar la tranquilidad en un sector de Paraná que se había convertido en tierra de nadie para los delincuentes.