Roberto Bagnat salió a la cancha. El presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos arrancó una serie de reuniones con intendentes de toda la provincia para explicar los alcances de la reforma previsional que está a punto de ingresar al debate legislativo.
La movida no es casual: con las cámaras provinciales preparándose para discutir uno de los temas más sensibles de la gestión Frigerio, el funcionario busca construir consensos desde la base territorial. ¿La estrategia? Que los jefes comunales entiendan el proyecto antes de que explote la polémica en Paraná.
Los encuentros incluyen una explicación detallada de los ejes centrales de la reforma, que promete modificar sustancialmente el sistema jubilatorio entrerriano. Bagnat lleva bajo el brazo las proyecciones actuariales, los números del déficit y las propuestas de sostenibilidad que justifican los cambios.
Pero la gira municipal también revela otra realidad: el gobierno provincial sabe que necesita el respaldo territorial para enfrentar la resistencia que ya asoman los gremios y sectores de la oposición. Los intendentes, muchos de ellos con empleados municipales afiliados al sistema, pueden ser aliados clave o obstáculos decisivos.
El timing es perfecto para el oficialismo y preocupante para quienes se oponen. Mientras Bagnat explica y convence en territorio, el proyecto avanza hacia las comisiones legislativas donde comenzará el verdadero combate político. La reforma previsional ya no es solo un tema técnico: se convirtió en una batalla por el futuro del sistema jubilatorio entrerriano.