¿Cuándo un político se defiende tanto es porque algo esconde? Gustavo Bordet salió ayer con los tapones de punta en una entrevista radial de 39 minutos para responder a las acusaciones por enriquecimiento ilícito que pesan sobre él. Y lo hizo como sabe: tirando barro para todos lados.
El ex gobernador peronista no se guardó nada en el programa “Despertá con Nosotros” de Oíd Mortales Radio. Desde el arranque, disparó contra el fiscal Arias y habló de “filtraciones”, “informaciones inexactas” y hasta “disparates”. Pero lo más picante vino después.
“Resulta sospechoso que cuando empezó a correr el rumor de una eventual candidatura a intendente, aparecen este tipo de afirmaciones falsas para favorecer al intendente Azcué que fue fiscal con Arias”, lanzó Bordet sin anestesia. Ahí está el quid de la cuestión: según el ex mandatario, toda la investigación es un armado político para frenarlo en Concordia.
La teoría de Bordet es simple: después de dos años y medio de investigación, la Fiscalía no encontró nada concreto sobre enriquecimiento ilícito. Los allanamientos en la casa de su hija y otras propiedades no arrojaron pruebas. Entonces, ¿por qué sigue la causa? Para él, la respuesta está en la política local.
El ex gobernador negó tener bienes en el exterior, rechazó irregularidades en sus declaraciones juradas y desmintió gastos incompatibles con sus ingresos. Pero el grueso de su descargo no fue técnico sino político. Incluso deslizó la posibilidad de pedir la recusación del fiscal Arias.
“Una cosa es hacer política y otra cosa es la imparcialidad judicial que debe reinar”, remarcó Bordet con la vehemencia de quien se siente perseguido. La pregunta que queda flotando es si realmente hay un armado político o si es la estrategia defensiva de alguien que sabe que el cerco se está cerrando. En Entre Ríos, donde la política y la Justicia a veces bailan demasiado juntas, la respuesta puede tardar en llegar.