El trigo no para de subir y los productores entrerrianos ya lo sienten en el bolsillo. En lo que va del año, el precio a cosecha escaló unos US$ 40 por tonelada, llevando el valor desde los US$ 190 de fines de 2025 hasta superar los US$ 230 actuales. Una montaña rusa que tiene nervioso a todo el sector agrícola de la provincia.
El cereal cerró ayer en Chicago con un alza de US$ 1,01 hasta los US$ 245,15, sumando en solo dos días una suba de US$ 11,58. ¿Las razones? Un combo explosivo que tiene como protagonistas a Estados Unidos y China, dos gigantes que mueven los hilos del mercado mundial.
Por un lado, la Casa Blanca anunció que China comprará productos agrícolas estadounidenses por US$ 17.000 millones en los próximos tres años. Por el otro, Estados Unidos se encamina a concretar la peor cosecha en más de 50 años, con apenas 41 millones de toneladas como consecuencia de una sequía que no da tregua.
“Hubo un cambio total de expectativas. Pasamos de un escenario global totalmente ofertado con suministros en niveles récord a dar un cambio de 180° y contar con un panorama de reducción en la producción”, explicó Matías Contardi, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Pero acá viene lo que duele: mientras los precios vuelan, los costos de producción se dispararon aún más. La relación urea-trigo está más alta que cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, y la relación entre costos y precio del trigo a cosecha está en máximos desde 2015. Un escenario que tiene a los productores de Paraná, Concordia y toda la provincia haciendo cuentas con calculadora en mano.
El cierre del estrecho de Ormuz y la suba de los fertilizantes completaron el panorama complejo, impactando en países como Argentina y Australia que todavía no habían comprado los insumos necesarios para la siembra. Una tormenta perfecta que convirtió lo que parecía una buena noticia en un dolor de cabeza para el campo entrerriano.