La avenida de las Américas se convirtió en tierra de nadie durante las madrugadas del fin de semana. Peleas, música a todo volumen, venta de drogas y un puesto de choripanes que funciona como epicentro del descontrol tienen a los vecinos al borde del hartazgo.
¿Hasta cuándo van a tener que soportar que su barrio se transforme en un ring de box cada viernes y sábado? Los residentes de la zona de Del Barco Centenera ya no aguantan más. Las denuncias se multiplican, pero la respuesta oficial brilla por su ausencia.
El panorama que describen los vecinos es desolador: grupos de jóvenes que se concentran alrededor del puesto de comidas, consumen alcohol en la vía pública, se pelean a los gritos y dejan un tendal de botellas rotas y basura. Como si fuera poco, varios testimonios apuntan a movimientos sospechosos que sugieren venta de estupefacientes en plena calle.
La música alta hasta altas horas de la madrugada completa el combo del terror para quienes solo quieren descansar después de una semana de trabajo. “No podemos dormir, tenemos miedo de salir y nuestros hijos están asustados”, resume el sentimiento general de los afectados.
Los controles policiales son prácticamente inexistentes en la zona, según coinciden los testimonios. Cuando aparece algún patrullero, los problemas se trasladan unas cuadras, pero vuelven apenas se retira la presencia policial. Es el clásico juego del gato y el ratón que no resuelve nada.
La situación pone en evidencia un problema más profundo: la falta de coordinación entre las áreas municipales de control urbano, habilitaciones comerciales y seguridad. Mientras tanto, los vecinos de Paraná siguen pagando el precio de la desidia oficial con su tranquilidad y su derecho al descanso.