Los números son demoledores. En apenas cuatro meses de 2026, el comercio de Concordia ya perdió más empleos formales que en todo el año anterior. 401 despidos contra solo 128 incorporaciones, una sangría que supera los 345 despidos registrados durante los doce meses de 2025.
Juan José Simonetti, secretario general del Centro de Empleados de Comercio, no anda con vueltas: “cada vez es peor” y no existen señales que permitan imaginar una recuperación en el corto plazo. Los datos que maneja el gremio pintan un panorama desolador para una ciudad que vive del comercio y que hoy ve cómo sus vidrieras se vacían tanto de mercadería como de personal.
El detalle mensual es escalofriante. Enero arrancó con 212 bajas contra apenas 59 altas. Febrero siguió la tendencia: 108 despidos frente a 30 incorporaciones. Marzo mostró 58 bajas y 23 altas, mientras que abril —con datos preliminares— ya registraba 23 despidos contra 16 altas. Una progresión que no da respiro.
Pero hay algo más inquietante detrás de estas cifras. Simonetti describe mecanismos de supervivencia que se repiten en numerosos comercios: “Hay gente a la que el empleador le dice: ‘mirá, no te puedo tener más, te firmo el desempleo y seguís media jornada o seguís en negro'”. La informalidad como último recurso antes del cierre definitivo.
¿Qué está pasando realmente en las calles de Concordia? La respuesta de Simonetti es tajante: “No hay venta”. Los comerciantes enfrentan una combinación letal de caída del consumo y costos fijos que se mantienen elevados. Sueldos, aportes, obra social, alquileres, Ingresos Brutos, tasas municipales: todo sigue igual mientras las ventas se desploman.
Los alquileres céntricos aparecen como uno de los costos más cuestionados, pero mudarse implica perder las pocas ventas que quedan. Los rubros más golpeados son indumentaria, calzado y regalería, mientras que alimentos y comestibles logran sostener algo más el movimiento por tratarse de productos esenciales, aunque incluso ahí las ventas muestran caída sostenida.
El panorama que describe Simonetti es desolador: “Recorrés los negocios y están todos vacíos. Inclusive los grandes”. Hasta las grandes superficies dependen hoy de promociones específicas para lograr movimiento. “Carrefour, por ejemplo, tiene un día que vende bien con Mercado Pago y al día siguiente no hay nadie”, ejemplifica.
La crisis también golpea a la obra social mercantil (OSECAC), que dejó de incorporar monotributistas porque los aportes actuales “no alcanzan” para sostener las prestaciones. La caída salarial del 40%, sumada a la morosidad empresaria y los despidos, pone en jaque al sistema de salud sindical.
¿Hay alguna luz al final del túnel? Simonetti es pesimista: “No vemos nada que pueda revertir esta situación”. Las fechas especiales como el Día del Padre o de la Madre apenas generan alivios temporarios antes de volver a la realidad. Una realidad que muestra a Concordia sumida en una crisis comercial que parece no tener fondo.
Con informacion de: Diario Junio.