¿Cómo se explica que un funcionario ad honorem termine manejando media municipalidad? El decreto que oficializó los movimientos en el gabinete de Azcué dejó una imagen que cuesta digerir: Carlos Humberto Gatto, el profesor jubilado que ya estaba en el ojo de la tormenta, ahora concentra aún más poder.
El ingenieroArnoldo Federico Schattenhofer fue desplazado de la Secretaría de Desarrollo Productivo para abocarse “exclusivamente” a tareas de asesoramiento en proyectos como el Puerto de Barcazas y programas de eficiencia energética. Su reemplazo es Sebastián Arístide, quien deja la Secretaría de Desarrollo Humano.
Pero el dato más fuerte del decreto pasa por la figura de Gatto. El actual subsecretario de Educación y Cultura fue designado “de manera transitoria” como nuevo secretario de Desarrollo Humano sin dejar sus funciones actuales. En los hechos, queda al frente de toda la estructura política de la cual ya dependían sus áreas.
La maniobra tiene antecedentes. La actual estructura que concentra Gatto comenzó a gestarse cuando el Ejecutivo decidió unificar las subsecretarías de Educación y Cultura tras la renuncia de Jorge “Wally” García en febrero de 2025. Ahora, con el nuevo decreto, no solo maneja la subsecretaría unificada sino que además ocupa la propia Secretaría.
El problema es que Gatto se encuentra entre los intimados por la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos por presuntas incompatibilidades. Según publicó Diario Junio en marzo, percibiría una jubilación provincial cercana a los 3 millones de pesos mensuales, mientras cobraba casi $2.8 millones del municipio a través del polémico “Código 600”.
En el caso de Schattenhofer, el ahora ex secretario habría acumulado ingresos jubilatorios nacionales y provinciales superiores a los 9 millones de pesos mensuales, además de los más de $3,5 millones que percibía desde el municipio. La discusión explotó en medio del debate provincial por la reforma previsional impulsada por el gobernador Rogelio Frigerio.
A fines de abril, el propio Ejecutivo municipal defendió el sistema utilizado, sosteniendo que los funcionarios jubilados fueron incorporados “ad honorem” y que el “Código 600” respondía a una interpretación administrativa válida. Sin embargo, ante la intervención de la Caja y los cuestionamientos legales, el municipio terminó dando marcha atrás y anunció la eliminación de ese mecanismo desde el 1° de abril.
Ahora, apenas días después de aquella marcha atrás, Azcué no solo mantiene dentro del esquema de poder a dos de los funcionarios observados, sino que además amplía las responsabilidades de uno de ellos. La designación de Gatto hace que la acumulación de funciones bajo una misma figura vuelva más difícil sostener que los cargos son verdaderamente “ad honorem”.
Con informacion de: Diario Junio.