¿Cómo se explica que una empresa de Buenos Aires que nunca trabajó en Concordia se quede con una obra cotizando $137 millones más que la competencia? La pregunta resuena en los pasillos municipales después de que Mateo Sastre, funcionario del área de Obras Públicas, confirmara la adjudicación a Piuterra SA para la repavimentación de calle Ricardo Rojas.
Los números no mienten. La empresa MEM cotizó $875.490.829, mientras que Piuterra presentó $1.012.676.000. Una diferencia de $137 millones que el municipio decidió pagar sin pestañear. “La más conveniente no siempre es la más económica“, argumentó Sastre, pero el dato que incomoda es otro: el presupuesto oficial era de $781.979.999, casi $100 millones menos que la oferta “más barata”.
La justificación oficial suena endeble. Según Sastre, MEM es especialista en instalaciones eléctricas y tiene “muy pocos antecedentes en pavimento asfáltico“. Sin embargo, ¿por qué una empresa sin experiencia en pavimento se presentaría a una licitación de pavimentación? Y más importante: ¿por qué el municipio no detectó esta “falta de idoneidad” antes de abrir los sobres?
La comisión evaluadora -integrada por un abogado, un contador y un ingeniero- analizó “antecedentes, capacidad de contratación y estructura de costos“. Pero hay un detalle que no cuadra: Piuterra es la primera vez que gana una obra en Concordia. ¿Qué antecedentes locales puede tener una empresa porteña debutante?
El funcionario aseguró que “algunas cosas de la estructura de costos de MEM no tenían justificación suficiente“. Curioso argumento cuando la diferencia de $137 millones debería generar la pregunta inversa: ¿qué justifica que Piuterra cobre tanto más por el mismo trabajo?
Mientras tanto, la obra de 37 cuadras nuevas sigue “en proceso de evaluación“. Los concordienses esperan que esta vez los argumentos sean más sólidos que los números que no cierran. Porque cuando se trata de dinero público, las explicaciones flojas salen caras.
Con informacion de: Diario Junio.