El ministro de Economía Luis Caputo acaba de confirmar una jugada que va a doler en el bolsillo de los entrerrianos: subsidiar las importaciones de gas durante el invierno para que no se dispare la inflación, pero cobrárselo todo a los usuarios a partir de noviembre. Una especie de “ahora te presto, después me pagás”.
La diferencia entre lo que cuesta el gas natural licuado importado -unos 20 dólares por millón de BTU- y el precio interno de 3,79 dólares se va a acumular como una bomba de tiempo en las facturas. En el sistema gasífero esto se llama “Diferencias Diarias Acumuladas”, un nombre técnico para lo que en criollo significa: te van a llegar facturas más caras cuando termine el frío.
Las importaciones de gas licuado este invierno van a costar cerca de 1.000 millones de dólares, con entre 23 y 25 barcos que valen más de 40 millones cada uno. ¿Quién va a pagar esa cuenta? Los hogares, hospitales, escuelas y clubes de Entre Ríos y todo el país, pero recién cuando llegue el calor.
Después de cancelar la privatización de las importaciones porque Naturgy y Trafigura pidieron precios demasiado altos, el Gobierno decidió que Energía Argentina (Enarsa) siga manejando el abastecimiento para los usuarios residenciales. Pero acá viene lo picante: las grandes industrias como Techint, Aluar y Arcor van a tener que arreglárselas solas.
“Por primera vez en 20 años vamos a cumplir la Ley del Gas“, se defendió una fuente oficial. Si las empresas no anticipan sus compras, se pueden quedar sin gas en pleno invierno y parar la producción. Un riesgo que puede impactar en el empleo entrerriano, especialmente en las plantas industriales de Gualeguaychú y la región.
Durante las semanas más frías -entre fines de junio y principios de julio-, el consumo de hogares, escuelas y hospitales rondaría los 95 millones de metros cúbicos diarios. El costo de subsidiar esa “demanda prioritaria” sería de entre 150 y 200 millones de dólares, que después van a aparecer en las facturas de los entrerrianos.
Lo que no dicen es que el Gobierno viene pisando los pagos a las productoras de gas para sostener el superávit fiscal, una práctica que seguiría este año. Una vez más, el ajuste lo terminan pagando los usuarios, que van a ver facturas más saladas cuando menos lo esperan.
Con informacion de: Clarin.