¿Cuándo una cifra deja de ser un número para convertirse en una alarma social? En Entre Ríos, la respuesta llegó con los datos que expuso el ministro de Salud Daniel Blanzaco en la Legislatura: 841 intentos de suicidio registrados en apenas 35 hospitales de la provincia. Y eso que faltan relevar todos los centros asistenciales.
En Concordia, el concejal del PJ Bovino no se quedó de brazos cruzados. Su bloque presentó una iniciativa para crear un programa municipal de prevención que ya ingresó al Concejo en Comisión. “Hemos visto que ha ido creciendo”, reconoció el edil, sin vueltas. La realidad golpea: muchos jóvenes atraviesan situaciones críticas de salud mental, agobiados por una situación socioeconómica que no da respiro.
La propuesta busca armar una mesa público-privada donde participen vecinos, padres, jóvenes y ONGs como “Lazos en Red”. El objetivo: que el Concejo Deliberante convoque a todos los actores para construir acciones de prevención, capacitaciones y un esquema de difusión que llegue a tiempo. Porque cuando se trata de salud mental, cada minuto cuenta.
Pero acá viene lo que nadie quiere decir en voz alta: ¿hasta dónde puede llegar un programa municipal cuando jubilados, trabajadores y personas con discapacidad enfrentan dificultades económicas que los ahogan? La pregunta incómoda es si las iniciativas locales podrán dar respuesta sin un acompañamiento más amplio en materia de ingresos y protección social.
Bovino lo sabe y por eso insiste en que el proyecto debe trabajarse “con los actores específicos” para que sea “contundente” y “abarcativo”. Mientras tanto, la concejal Silvina Ovelar (JxER) trabaja en una adhesión a la ley provincial, sumando esfuerzos desde distintos espacios políticos.
En Gualeguaychú ya dieron el primer paso en marzo con un programa que incluye protocolos obligatorios en escuelas y centros de salud, además de un Registro Municipal de carácter epidemiológico. La experiencia marca el camino: identificar señales de alerta, intervenir a tiempo y hacer el seguimiento que puede salvar vidas.
La realidad es cruda pero no hay tiempo para eufemismos. Entre Ríos enfrenta una crisis de salud mental que se agrava con cada mes de ajuste económico. Los números de Blanzaco no mienten y Concordia no puede quedarse atrás. La pregunta ya no es si hace falta actuar, sino qué tan rápido se puede poner en marcha un programa que llegue antes de que sea tarde.
Con informacion de: Diario Junio.