¿Casualidad o consecuencia? Alejandro López se despidió de la función pública municipal justo cuando arreciaban las críticas por el polémico contrato con la empresa cordobesa Vitsa para la recolección de residuos. El funcionario que pasó por tres cargos en la gestión de Azcué eligió este momento para cerrar su ciclo.
En una carta de despedida cargada de lugares comunes, López recordó que hace poco más de dos años se le presentó la oportunidad de participar en una gestión municipal histórica: por primera vez desde 1983, se producía un cambio de signo político en el gobierno local de Paraná. Arrancó como Subsecretario de Obras Públicas, después fue Secretario de Desarrollo Urbano y tras la última modificación en octubre pasado, terminó como Secretario de Servicios Públicos.
“Me retiro con la tranquilidad de haber trabajado siempre con un objetivo claro: contribuir, desde mi lugar, a mejorar la calidad de vida de cada vecino”, indicó en su despedida. Palabras que suenan extrañas cuando su salida coincide con una de las decisiones más cuestionadas de la gestión: la contratación directa de Vitsa para la recolección de residuos.
El proceso generó críticas feroces por su celeridad, la reubicación de más de 80 trabajadores municipales y la tercerización parcial de un servicio que siempre estuvo en manos del municipio. Todo bajo el paraguas de una declaración de emergencia ambiental que muchos consideran forzada para justificar la contratación directa.
López agradeció a subsecretarios, directores, cooperativas y trabajadores de limpieza. Pero no mencionó una palabra sobre la polémica que marcó sus últimos meses de gestión. Mientras tanto, Azcué vuelve a reordenar su gabinete y mueve piezas en áreas atravesadas por críticas y escándalos. ¿Será López el primero de una serie de cambios para lavar la cara después del papelón con Vitsa?
Con informacion de: Diario Junio.