La jornada en el Hospital Masvernat no arrancó como una recorrida de cortesía: fue un termómetro de la bronca que se acumula en la administración pública. UPCN se sentó a escuchar a los trabajadores de Concordia y sacó a la luz los temas que duelen todos los días.
Según Facundo Ruiz Díaz, dirigente de UPCN Concordia, la idea era contar lo que el sindicato viene haciendo en toda la provincia y, sobre todo, escuchar a los afiliados. Estaban sobre la mesa el convenio colectivo de trabajo, el relevamiento del personal de salud, los riesgos laborales, las recategorizaciones y los concursos.
Pero si algo no se pudo esconder fue la preocupación salarial. Pablo Chervi, secretario de Condiciones y Medioambiente de Trabajo, lo dijo sin rodeos: los sueldos son el tema principal, aunque no el único. «Son muchas. Uno recorre la administración pública y se encuentra con situaciones muy tristes. Instalaciones que no están en condiciones, falta de personal, edificios que se vienen abajo». Y si recorrés la administración pública, lo ves: la bronca no es un capricho.
La incertidumbre también pesa sobre los empleados suplentes. Chervi señaló que muchos manifiestan temor por su situación laboral a fin de año, cuando se renuevan los contratos. En ese escenario, el salario no es solo plata: tenés que sumar la previsibilidad, y su falta se siente en la calle.
Chervi admitió que el sistema de salud pública está sobrecargado por la pérdida de afiliados a obras sociales y prepagas. Esa presión extra recae sobre el personal. «Contra eso nos encontramos luchando. Hay un gobierno nacional que no ayuda para nada y el que hace el mayor esfuerzo es el trabajador de más abajo. Nuestra lucha es tratar de mejorar las condiciones en la medida que podemos, entendiendo un contexto nacional que no es el mejor y que lamentablemente no tiene buenas perspectivas a futuro».
Por su parte, Jorgelina Berta, dirigente de UPCN y miembro de la Comisión Directiva, subrayó que el sindicato viene trabajando en propuestas concretas: el relevamiento de la planta transitoria de salud, las condiciones de trabajo, el convenio colectivo y las recategorizaciones. Berta calificó a las recategorizaciones como un logro que «ya dio sus frutos», aunque reconoció que «aún falta».
La dirigente también puso el dedo en la llaga: no es solamente lo salarial. Habló del abrazo, de la cuestión social y de la salud mental, que describió como una situación «gravísima». «El sindicato siempre está», sostuvo, y remarcó que, aunque las soluciones demoren, llegan «de la mano del sindicato».
La recorrida empezó a las 11:30 y se extendió hasta las 14. Ruiz Díaz explicó que la mitad de la charla servía para contar el trabajo de UPCN y la otra mitad para escuchar a los trabajadores. Ese formato no es menor: en medio del ruido político, escuchar sigue siendo un acto de oficio.
El cierre fue de diálogo. Chervi insistió en que el camino es «sentarse a charlar» y estar en la mesa de negociaciones, porque las leyes «alguien las tiene que escribir». Berta, en tanto, se mostró expectante por la reapertura de las paritarias para los estatales, tras la convocatoria del gobierno a los docentes para la semana que viene.
«Es fácil enojarse, pegar un portazo, quemar gomas y no llegar a un acuerdo que, a corto o a largo plazo, es beneficioso para los compañeros», cerró Berta. La bronca se entiende, pero el oficio del sindicato, al menos en esta recorrida, fue escuchar. Y en un contexto de presión, escuchar también es una forma de no perder el norte.