En Gualeguay, la Escuela N° 8 Celestino Marcó tendrá una reparación que apunta a resolver uno de los puntos más sensibles del edificio: el estado de los techos. La institución reúne a más de 1.200 estudiantes, y eso convierte cualquier falla estructural en un problema que se multiplica por el tamaño de la comunidad educativa.
El proyecto de la Provincia consiste en impermeabilizar las terrazas y recuperar los espacios interiores que fueron afectados por la humedad. No es una obra menor: cuando la humedad entra, deja marcas en paredes, pisos y materiales, y termina condicionando el uso cotidiano de los ambientes.
La escala del trabajo es clara: la obra abarcará 885 metros cuadrados y tendrá un plazo de ejecución de 60 días corridos. Ese número no es solo una cifra administrativa; es la diferencia entre un avance concreto y una promesa que se queda en el papel.
En una escuela, los techos no son un detalle cosmético: son la primera línea de defensa frente a la intemperie. Si el agua ingresa, el daño se vuelve visible, se extiende y termina afectando la convivencia escolar, el mobiliario y la tranquilidad de quienes pasan el día dentro del edificio.
Que la Provincia anuncie este proyecto para la Escuela N° 8 Celestino Marcó es una señal de que el mantenimiento de las escuelas no puede seguir postergándose. Cuando una institución concentra a más de 1.200 estudiantes, cada reparación deja de ser un arreglo puntual y se vuelve una necesidad colectiva.
La Escuela N° 8 Celestino Marcó no es un edificio chico para Gualeguay: es un espacio donde confluyen cientos de trayectorias, familias y expectativas. Por eso, cuando se habla de impermeabilizar terrazas y recuperar interiores, no se está hablando de un simple mantenimiento: se está hablando de sostener un lugar de estudio, encuentro y formación.
El plazo de 60 días corridos impone un ritmo de obra que no admite pausas largas. En trabajos de este tipo, el tiempo también es parte de la solución: cuanto antes se resuelva la impermeabilización, antes se evita que el problema vuelva a instalarse en los ambientes.
Con 1.200 estudiantes circulando por sus pasillos, cualquier mejora en los espacios tiene un impacto directo en la rutina escolar. La reparación de techos no es un lujo: es una condición para que el edificio cumpla su función sin que la humedad marque el paso de cada día.
La obra de 885 metros cuadrados y 60 días corridos ahora queda en el terreno: hay que ejecutarla bien, en tiempo y forma, para que la Escuela N° 8 Celestino Marcó recupere condiciones dignas para seguir siendo lo que es, una escuela de Gualeguay.